THE BEAUTY AND THE BEAST.

Siempre he sido más rara que un perro verde, y de pequeña no me quedaba atrás: no podía comer si no veía una película de dibujos mientras tanto. Literalmente me pasaba el doble de tiempo eligiendo qué películas (sí, películas, más de una) poner que comiendo.  Solía elegir cualquier película en la que no saliese ninguna princesa Disney puesto que no entendía su obsesión con casarse con gente que no conocían de nada, por qué vendían su voz por alguien que no conocían (ni cómo pensaba comunicarse después con el chico) o como no les daba asco que un desconocido les despertase con un beso (y ya lo de besar a una muerta mejor ni lo comentamos). En resumidas cuentas: entre que le sacaba mil pegas a los argumentos, me caían mal las protagonistas y no me llamaba especialmente el tema del amor, no solía ver ese tipo de películas.

Con los años, fui dando de lado las películas de las princesas Disney (a Mulán no, Mulan es una diosa) y me fui centrando en todas las que tuviesen animales, y si ya cantaban mejor que mejor. Por ello cuando vi que volvían a hacer remakes de las películas clásicas de Disney no es que me llamasen especialmente la atención, pero cuando descubrí que Emma Watson iba a interpretar a Bella decidí darle una oportunidad. Por ello, el viernes pasado fui al cine a ver a “La Bella y la Bestia” (The Beuty and the Beast), protagonizada por Emma Watson en el papel de Bella, Dan Stevens en el de Bestia y dirigido por Bill Condon.

No sé que deciros que no sepáis ya de esta obra de arte: es una película hecha con mimo, cariño y con un gusto excelente. Tiene una estética muy cuidada, una fotografía impresionante y algunos planos y movimientos de cámara que te dejan, simplemente, sin respiración.  La dirección de arte y el vestuario no se quedan atrás y cuidan hasta el más mínimo detalle. Para que os hagáis una idea, al salir de la sala escuche como una niña, de no más de 6 años, le decía a sus padres “es tan bonita que la quiero venir a ver mañana otra vez”.

Todo el trabajo que realizaron los distintos equipos, todos ellos dirigidos por mujeres y con un total de 1.000 trabajadores, no fue en vano y el resultado es perfecto. A pesar de ser un remake es muy, pero muy parecida, a la película original del año 1991 y que te deja la misma sensación al verla. El hecho de que se parezca tanto a la película original para mi es un plus, por varios motivos:

  • He ido al cine por ver la Bella y la Bestia, y no otra película.
  • Te trae mil y un recuerdos de tu infancia.
  • Ver la misma película con personas de carne y hueso la hace más real. Es como leer un libro y luego ver su adaptación cinematográfica (siempre y cuando ésta esté bien hecha y sea parecida al mundo que te habías montado en tu cabeza).
  • A pesar de que el director decidió reproducir conversaciones, planos, chistes, canciones… consigue transmitir la misma magia, encanto y sensaciones que se producían en la película de dibujos animados.

Posiblemente uno de los elementos que son más distintos entre ambas películas es la introducción de personajes homosexuales o de distintas razas.  Aunque da un poco de vergüenza admitir que se están incluyendo personajes homosexuales con cuentagotas en todas las producciones audiovisuales con un target potencialmente infantil, se está haciendo, que no es poco. Ya ocurrió en Frozen, por ejemplo, con el dependiente de la tienda y, en esta ocasión, es el fiel escudero de Gaston quien está enamorado de su amigo. A pesar de que, como ya he dicho anteriormente, la homosexualidad se introduzca con cuentagotas, se hace de una manera muy natural, sutil, elegante y respetuosa, y no creando momentos, escenas o situaciones en la que la homosexualidad sea la protagonista.

No sé si sabíais que Bella fue la primera heroína feminista de Disney: es la primera princesa que muestra tener cultura e interés por conocer más, muestra valentía, autonomía y fuerza y no se quiere casar en un principio. Emma se decantó por realizar esta película, en lugar de “Lalaland: la ciudad de las estrellas”, porque pensaba que iba a ser un mejor ejemplo para las niñas y niños. ¡No podría estar más de acuerdo! Emma es un gran ejemplo para los niños y su lucha a favor del feminismo puede influir muy positivamente en las futuras generaciones, además de transmitir un mensaje que no todos los famosos son capaces de dar.

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Otra de las cosas que más me llamó la atención fue que en la sala había gente de todas las edades: matrimonios ancianos, grupos de amigos adolescentes, mujeres adultas, gente joven, familias… Es la primera vez que veo un público tan variado para una película con un target, supuestamente, infantil. Es impresionante, y muy emocionante, como una misma historia es capaz de llegar y emocionar a gente con edades tan distintas. Supongo que de eso trata el cine.

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En resumidas cuentas, si en 1991 La Bella y la Bestia arrasaron al nivel de ser la primera película Disney en conseguir dos Oscar (mejor banda sonora y mejor canción original), ésta nueva versión no se queda atrás. En mi opinión, quizás un poco exagerada para alguno de vosotros, esta nueva película ha desbancado a la original y ya no me puedo imaginar la misma historia protagonizada por dibujos. Si bien es cierto que en algunas partes me aburrí y no paraba de pensar “Tamara, guapa, ¿por qué te empeñas en ver cosas que no te gustan?”, el resultado final me dejó muy buen sabor de boca y, sin lugar a dudas, mis partes favoritas fueron las de las canciones y, en espacial, las de “Bonjour” y “Bella y Bestia son”.

7,5/10

See you soon.

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TAG: THE ONE LOVELY BLOG AWARD

Comenzamos este blog con un tag. Me nominó hace unos cuantos días Ana, de Falling for A (que si no la conocéis os recomiendo ir a ver su blog). Y este tag sirve, principalmente, para que me conozcáis un poquito más, puesto que tengo que contar siete cosas sobre mí más personales o que me representen mucho más allá de nombre, edad y gustos… Además de parecer una idea genial para hacer un post, creo que no lo podría hacer en mejor momento.

  1. Si por mi fuera, comería pasta todos los días de mi vida.  Me da igual que tipo de pasta sea y como esté hecha, ¡siempre está rica!
  2. Me encanta ir en transporte público y observar a la gente, ir leyendo, escuchando música, cotilleando conversaciones ajenas (no lo neguéis, todos lo hacemos). Pero, sin lugar a dudas, lo que más me gusta de ir en transporte público son la cantidad de anécdotas que sacas de cualquier trayecto. Mi historia favorita me ocurrió hace poco. Eran las 8 de la mañana (más o menos) e iba de camino a la universidad medio adormilada cuando, el chico que estaba delante mía, se puso a “hablar” por teléfono entre unas estaciones que no había cobertura.
  3. No puedo con la gente mentirosa, que no expresa sus sentimientos, que se comporta de manera diferente según con quien esté o con aquellos que te dan lecciones de cosas obvias.
  4. Organizo mi vida (planes, días de ir al gimnasio, quedar…) en función de a qué hora me ducho y mis días de lavado de pelo. Suena raro, y sé que lo es, pero no puedo evitar hacerlo.
  5. Soy del team invierno. Soy feliz con el frío, la lluvia, el cielo nublado, ¡la nieve! Por suerte, o por desgracia, según como se mire, nevó el otro día en Madrid (y bastante copiosamente aunque, como era de esperar, no cuajó) ¡y fue un día precioso!
  6. Me encanta maquillarme. No sé maquillarme como una profesional, ni mucho menos (de hecho no sé ni hacerme el eyeliner), pero me relaja y me tranquiliza. Creo que en este punto también debería nombrar que odio desmaquillarme pero que, a la vez, no me puedo ir a dormir sin hacerlo.
  7. Me encanta pasar tiempo conmigo misma. Necesito unas horas solo para mi casi a diario. Ya sea para leer, ver una serie o película, escribir, escuchar música, ir de compras, al gimnasio… ¡lo que sea, pero yo sola!

See you soon.

WELCOME TO UNITED THOUGHTS OF TAM.

Podríamos decir que estáis ante la primera página mi diario no-personal en el que pienso hablar de todo un poco: cine, arte, series, moda, fotografía, crítica, creatividad, opinión personal y puede que hasta suba algún relato que otro. ¡Ya se verá! En resumidas cuentas, quiero que este espacio se convierta en mi espacio, donde pueda hablar de todo y se vaya creando contenido cada vez más interesante y de mejor calidad.

He decidido adentrarme en este nuevo proyecto por dos razones: la primera es porque me encanta escribir y cada vez lo hago menos ya sea por falta de tiempo, inspiración o por vaguería. La segunda razón es porque pienso que un blog te puede aportar mucho a nivel personal: aclarar ideas, tener tiempo para ti, una disciplina, mantener la creatividad en forma…

Tam.