LA MAGIA DE SER SOFÍA.

Le tengo miedo a volar. Bueno, no, no me da miedo volar, lo que me da miedo es el despegue. Una vez arriba disfruto como una enana, pero los momentos previos al despegue y durante el mismo soy la que más sufre de todo el avión. Pero, aunque no me de miedo estar a no sé cuantos miles de kilometros (en realidad no quiero saber cuantos son) de tierra firme necesito una distracción (bueno, más bien dos) para evitar que la ansiedad y sus pensamientos negativos-catastróficos me inunden. Esas distracciones son la música y leer.

En Semana Santa me fui con mi novio a pasar unos días a Milán (en cuanto tenga un poco más de tiempo os hablaré del viaje) y el libro elegido fue La Magia de ser Sofía. Me lo recomendó mi amiga Ana de Falling for A, ya que según ella ese libro me iba a encantar pero, si os soy sincera, no me decanté por ese libro por la trama o por su recomendación, sino porque buscaba un libro sencillo, de esos que no hace falta pensar o estar 100% concentrada y porque la relación precio-tamaño estaba bastante bien.

Pues bien Ana, he de decirte que no me podrías haber recomendado mejor libro.

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Era feliz con lo poco que tenía, que me parecía mucho. ¿Qué necesidad tenía de meterme en ese berenjenal que los optimistas llaman amor?

La magia de ser Sofia trata sobre una historia de amor pero que no es la típica, sino que trata un amor más real y más actual. Por una parte tenemos a Sofía, una licenciada en filología que, tras no encontrar trabajo de lo suyo, comenzó a trabajar en el Alejandría, una cafetería en el centro de Madrid, de esas que te atrapa y tienes que volver; por el otro lado tenemos a Hector, natural de Badajoz que ha vivido en Madrid durante la universidad y después se trasladó a vivir a Ginebra con su novia de toda la vida. Hector vuelve a mudarse a Madrid, teniendo que vivir así una relación a distancia de seis meses, por motivos laborales. Durante este tiempo descubrirá la magia y, sobre todo, la magia de Sofía.

Como os digo al principio, es un libro que me sorprendió muy gratamente y que me enganchó, que me obsesionó y que me enamoró. Las dos mejores horas de avión que he tenido en la vida (os lo juro). Una de las mejores cosas que tiene este libro es que hay capítulos desde el punto de vista de Sofía y desde el punto de vista de Héctor, haciendo la narración más interesante y completa, porque supongo que ya lo sabéis pero ¡cómo cambia un mismo hecho visto por dos personas distintas!

De este libro me han sorprendido muchas cosas, me sorprendió hasta el propio libro, pero yo creo que lo que más me llamó la atención fue su manera de tratar el amor y el sobrepeso de la protagonista. Pero vamos por partes:

Elísabet Benavent trata el tema del amor de una manera sana, bonita y realista. Trata el amor como lo que debería ser: un añadido a tu vida, no tu vida. Te enseña a aceptar que te puedes enamorar de cualquiera en cualquier momento y que eso, por mucho que te empeñes, no lo controlas tú y que tienes dos opciones: o vives el amor o dejas que se vaya. Porque sí, Elísabet también nos enseña a dejar ir. A no cortar la libertad, a no esperar nada de nadie (porque en esta vida nadie te debe nada), y a aceptar las decisiones de los demás. Nos muestra una relación sana (cosa que es difícil encontrar en libros de amor) y se agradece mucho. MUCHO.

Voy a contarte un secreto, Sofía: tener pareja es solo una circunstancia de la que no podemos depender”.

En cuanto al físico no puedo más que darle otro aplauso a la autora. Sofía tiene sobrepeso y durante el comienzo de la novela está muy presente. Cuando Héctor comienza a enamorarse de Sofía esto cambia, y no es que ella adelgace, sino que como Héctor la ve guapa con sus kilos de más y Sofía no tiene complejos (como tiene que ser) te da la sensación de que están hablando de cualquier otra chica que tiene el mismo nombre. Y al principio me molestó, no entendía porque la tenía que cambiar así, hasta que comprendí que no cambiaba Sofía, sino que el narrador (hola clases de narratología) era quien la veía así de guapa y atractiva, con sus kilos de más  y con todos sus defectos. Y me encantó y me dejó sin palabras y me pareció una de las cosas más bonitas del libro y ojalá siempre fuese así.

Otro punto muy a favor del libro, y que me gustó mucho, fue la importancia de los personajes secundarios. No es sólo la historia de amor entre los protagonistas, sino que va más allá y los secundarios también tienen vida, ambiciones, amores y desamores… que te permiten despejarte un poco de la trama principal.

En resumidas cuentas, Elísabet Benavent sabe contar historias y consigue que, a pesar de tratar un tema complicado empatices con sus personajes. Es un libro de esos que te tocan todo por dentro y se van llevándose un poquito de ti, dejándote con ganas de más y haciendo que pienses en esa relación más que los propios protagonistas.

Os recomiendo que, si tenéis la ocasión, le deis una oportunidad. No creo que os defraude. Yo en cuento pueda me haré con el segundo, ¡que me muero de ganas de saber como termina esta bilogía!

7/10

See you soon.

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