MI EXPERIENCIA CON SAAL DIGITAL

¡Hola! ¿Qué tal? Yo genial. La verdad que estos días de desconexión me han venido de lujo. He recargado pilas, he tenido mil ideas para el blog, he viajo (ya os contaré), he vivido experiencias nuevas y he tenido ganas de volver a escribir. Por eso me adelanto unos días para ir poniendo poco a poco el blog otra vez en marcha. Así que, sin más dilaciones, ¡vamos a empezar!

Hoy os venía a hablar de Saal Digital. Ana, de Falling for A, me avisó que Saal Digital ofrecían cupones descuentos para testar sus álbumes digitales y no lo pensé dos veces y en seguida me puse en contacto con ellos. Solo tardaron un par de horas en darme mi código descuento de 20 euros y en ayudarme en todos los pasos que tenía que seguir para realizar yo misma mi propio álbum.

Usé esta experiencia que me ofreció Saal Digital para tener un detalle con mis padres y hacer un álbum con fotos de mi hermana y mías más actuales. Esta idea se me ocurrió cuando estaba en pleno proceso de creación de un álbum más personal, sólo para mí. Pero justo una tarde, después de comer, nos pusimos a ver fotos y cuando nos quisimos dar cuenta estaba la mesa del café del salón llena de álbumes de hace, como poco, 10 años, y me di cuenta de que no había fotos actuales. Con las cámaras digitales y los ordenadores y la Nube, parece que se ha perdido el valor de la fotografía. No paramos de hacer fotos para luego almacenarlas de manera compulsiva y olvidarte de ellas para siempre. Es una auténtica pena y un despropósito. A mí personalmente, me encanta hacer fotos y verlas, recordar anécdotas y ver como ha cambiado todo, qué has aprendido y cuánto has madurado. Así que no tarde nada en comenzar otro álbum más familiar desde cero. A pesar de que la parte de creación del albúm me encantó, lo mejor de todo fue cuando mis padres abrieron el paquete y vieron las fotos. ¡Les encantó el regalo!

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OFF.

Odio el verano. Odio el calor, odio no tener una rutina y odio la ropa de verano. Pero posiblemente lo que más odie de esta estación es el mes de agosto. Odio que no haya casi gente por la calle (a no ser que te vayas a una ciudad costera), odio las fiestas de los pueblos y sus ferias (supongo que esto es consecuencia de vivir cerca del recinto ferial), odio despedir a los que se van y aguantar a los que se quedan. En fin, que odio todos y cada uno de los 31 días que forman agosto. Por ello, durante este mes intento no estar nada en Madrid. Así parece que el mes pasa más rápido, el odio es menor y septiembre parece más cercano.

Este agosto va a ser un mes de muchas escapadas, de numerosas idas y venidas. De conocer y conocerme. Así que os digo hasta pronto. En septiembre nos vemos de nuevo

¡Disfrutad de vuestro verano!

See you soon.